
Como un regalo llegas tú
todos los mediodías de mi convaleciente estancia
compartes tu inocente desnudez para cambiarla
por el traje de campaña
comienzas por jugar con las letras y los lápices de colores
seguimos el ritual con algún cuento para luego pasar a los cómics
japoneses que tanto esperas y que yo he aprendido
a apreciar desde tu mundo
luego te impacientas y no sabes del tiempo,
te lo explico, me haces preguntas
de gente grande, te respondo de hormiga a hormiga
y te ríes a carcajadas
al rato, tomas mi muñeca y señalas las manecillas del reloj
es hora de salir, es aquí cerquita tu me ves,
me lo dices con los dientes negros de galleta, travesura de
todas las tardes y siempre consigues curarme una, dos y tres heridas
ha pasado una hora, regresas, me pides que llueva con agua tibia
y escampe con arena blanca tu cuerpecito,
saboreas el calor de un atuendo nocturno
y esperas, me abrazas, corres de nuevo, susurrándome
al oído que me quieres, me amas,
que nos vemos mañana …
como un regalo llegas tú, todos los mediodías.
Vulcano.